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Terra
La Coctelera

Categoría: Cultura

¿Dónde están los acomodadores?

Hay que ahorrar costes y hay que sacarlo de algún sitio. Hemos pasado de la molestia de la luz del acomodador cuando la película había comenzado y el tardón estresado llegaba haciendo ruido a interrumpir tu momento cine, al tardón estresado, torpe y ciego por falta de la linterna salvadora, que te pisa al pasar,  mientras una lluvia de palomitas caen sobre tí.

El acomodador del cine ha desaparecido, este fin de semana en los cines Aragonia, pude comprobarlo. El cine cada vez es menos cine o quizás nó, el cine sigue siendo cine pero ha cambiado como la sociedad. Pasillos interminables con salas a los lados, administrativas que expiden entradas, que parece que vas a sacar unos billetes de avión en lugar de pasar un rato ante la gran pantalla. El aplauso final de la película. Ya no se aplauden las películas, las películas empiezan frías y terminan frías. Y el cine cada vez es mas ordenador y menos realidad.

Gran película Agora. Al fín una película en que los malos somos los cristianos y mira que hemos hecho cosas malas en la vida. Superproducción estilo americana, con trama y estilo Europeo. Amenabar un monstruo.

Adiós al Diario Equipo

 

Cuando cualquier publicación escrita democrática desaparece de nuestra tierra, algo nuestro también acaba con él. El Diario Equipo único diario deportivo de Aragón ayer sacó a la venta su última edición. Han sido muchos años luchando cada día por intentar llenar un periódico de noticias deportivas en una comunidad que no genera mucho. Este tipo de diarios se escudan mucho en un equipo de fútbol grande y con una masa social importante. Marca o As con el Madrid, Sport o El Mundo Deportivo con el Barcelona o nuestro Diario Equipo con el Real Zaragoza. Y quizás es ahí donde ha radicado el problema de esta publicación.

El Real Zaragoza es un equipo soso, es un equipo que no genera noticias y que no se brinda a ello. Las contadas ocasiones que la directiva habla a su afición o él monólogo ya preestablecido en que jugadores y entrenadores acuden a la rueda de prensa o la escasez de triunfos en los últimos años, hacen del oscurantismo seña de identidad de nuestro equipo.

El club es tan apático que ni siquiera ofrece a la prensa pequeñas historias que agrandar y manipular para crear expectación, como hacen otros diarios. Internet también hace que no tengamos necesidad de gastarnos el dinero en leer un periódico que quizás solo nos ofrezca una noticia interesante y que todos los demás diarios o informativos se hacen eco de ello. Es imposible no perderse una noticia, son tan contadas que terminas enterándote.

El deporte amateur aragonés si que pierde un punto importante de referencia, últimamente también devaluado ante la internetización (supongo que este palabro ni existe) de las webs federativas.

Tengo un amigo que tiene enmarcado en su habitación portadas de Equipo históricas de los triunfos del Real Zaragoza de los últimos tiempos. En su casa por lo menos el Diario Equipo no desaparecerá jamás. 

¡Qué grande Madonna!, ¡Qué pequeña Zaragoza!

Foto FEMOES con teléfono móvil 

El concierto de Madonna fue un espectáculo en letras mayúsculas. Soberbia e infatigable la reina del pop, nos sedujo desde comienzo hasta el fin de su actuación. Magníficas coreografías, acompañada de un espectáculo visual en las pantallas situadas en el fondo del escenario de un gran nivel y calidad.

Comenzó con 10 minutos de retraso, sentada en un trono. Donde las reinas miran a un pueblo que se entregó a la cantante. Un magnífico sonido en el que sobre todo se podía escuchar a la cantante, su voz, y no esos conciertos ensordecedores a los que últimamente nos regalan los artistas en los que la música premia sobre la voz.  Un espectáculo en mayúsculas.

Pero ¡ay mi Zaragoza!. Qué lejos estuvimos del nivel de este tipo de eventos. En el secarral insufrible de la Feria de Muestras sobre un suelo de asfalto abrasador, en un lugar impropio de este tipo de eventos, la volvimos a liar. Si la imagen de caos y filas y mas filas que dimos hace un año en la Expo, se une la que ayer dimos a miles de visitantes que vinieron de fuera para presenciar el concierto, seguramente poca de esta gente querrá volver a venir.

A las 9 y media llegaba a la Feria, más tarde me enteré que incluso fui un privilegiado, algunos a las 10 y media aún estaban saliendo de la torre del agua en autobús. Mientras hacía fila entre el polvo y las piedras de los tercermundistas parkings exteriores de la feria, una fila que te hacía estar parado en algunos momentos y casi correr en otro, con una falta de información impropia, mientras la gente nos preguntaba que si esa fila era para sacar entradas o para que era y yo le decía que no tenía ni idea, que yo como cordero en rebaño seguía a las masas, los nervios empezaron a aparecer. Los diferentes acentos nos mezclábamos en uno solo de indignación y rabia, sobre todo al ir acercándonos al concierto, al ir apareciendo ante nuestros ojos una explanada, propia de feria de pueblo, entre basuras y envases de plástico, botellas abandonadas y envoltorios de bocadillo.

Buscamos la entrada y accedimos al interior del concierto, por decir algo, ya que el concierto puede verse sin problemas sin pagar, de echo un hombre con una silla de su casa y una cámara de video, contempló gratis todo el concierto y más cómodo que muchos de nosotros.

Yo lo tengo claro otro día me pongo junto a él y no pago.

Y a la salida entre la oscuridad de la noche el caos se apoderó de todo. Intentar sacar a 30.000 personas por el mismo camino a la vez es imposible. Vergüenza y desesperación me acompañaron a mi cama en una noche que tenía que haber sido de ensueño.

Gracias a mi ayuntamiento de Zaragoza por esta velada. Pero aquí como siempre no pasará nada, nadie será despedido ni nadie dimitirá, total los de las entradas vips no tuvieron esos problemas.

El cachirulo va desapareciendo

No digo que haya desaparecido, pero si es cierto que cada vez se ven menos cachirulos en las calles de Zaragoza. Ayer miraba a mi alrededor en la Plaza del Pilar y excepto los peñistas que la gran mayoría de ellos lo llevan en alguna de las muchas posiciones en las que la imaginación les lleva a vestirlo, lo cierto es que en el zaragozano de a pié, ya no lo luce.

Yo tampoco lo llevaba, hace años que dejé de llevarlo, no sé el por qué, pero no lo llevo, ni se me ocurre buscarlo en el fondo del cajón donde los años lo ha ido colocando. El lugar por antonomasia donde el cachirulo se lucía en todo su esplendor, atado  al cuello, solo es portado ahora por gente entrada en años y algún turista despistado, queriéndose integrar en el meollo festivo. Atado a la muñeca, es el lugar mas elegido por la gran mayoría de la juventud, modalidades que fueron moda en los últimos años, como atado a la cintura, ya no se aprecia. Las niñas lo lucen en la cabeza y la verdad que les cada muy gracioso, moda a la que también se apunta mucha gente de la comunidad latino americana de Zaragoza.

El cachirulo forma parte de nuestra cultura, de nuestra tradición y dice mucho de nuestra tierra. Es un símbolo identificativo y único tan conocido en el resto del territorio como el Pilar o la Jota, por lo que no debemos permitir que quede como el mío en el fondo del cajón. Si perdemos símbolos que hablan de nosotros quizás llegue el día en que no sepamos quienes somos y los valores y trabajos realizados de nuestros antepasados no servirán de nada.

Voy a buscar mi chachirulo y me lo voy a volver a poner. ¡Qué narices!

El Aragonés