Y me alegra de verdad. Y no porque quiera que ganen, tampoco porque tenga tan claro como nuestros políticos nos están intentando convencer que podemos ganar a Barcelona, sino porque el competir directamente con rivales más poderosos que nosotros, es una de las cosas que más nos gustan a los aragoneses. La presentación de Barcelona-Pirineus 2022, aunque por la espalda me parece el acicate perfecto para que en Aragón de una vez por todas, nos tomemos en serio, la opción de que unos Juegos Olímpicos pongan a nuestra tierra como centro del mundo. Porque una Expo por muy importante y todo lo que tu quieras que sea, pero no llega ni a parecerse de lejos a la repercusión de unos Juegos Olímpicos.
Las diferentes candidaturas de Jaca y Zaragoza estos últimos años, han parecido en muchos momentos, un presentarse por presentar, y las cosas no se deben hacer así. El que Barcelona entre en juego, con todos mis respetos hacia los andaluces, no es lo mismo luchar con Granada como se hizo en su día. Estamos hablando de una ciudad mundialmente conocida que ya demostró al mundo sus dotes organizativas y que junto con sus estaciones de esquí, y ya veremos si también las Andorranas, pueden presentar una magnífica candidatura.
Vamos a tener que emplearnos a fondo, pero esta lucha interna española por la candidatura, si al final salimos vencedores, nos habrá hecho esforzarnos como nunca en presentar un proyecto realmente competitivo para la fase final de la elección. Tenemos mucha experiencia en candidaturas, sabemos donde están los problemas y debemos saber encontrar las soluciones.
El Gobierno, ahora que Cataluña se ha apuntado al carro, debido al poder que ejerce sobre el resto del Estado, va sin duda a prometer unas inversiones que seguramente nunca nos habrían dado a nosotros, porque realmente tampoco creo que en España hayan creído nunca en nuestras posibilidades.
Prepárense Ayuntamientos de Zaragoza, Huesca y Jaca, así como Gobierno de Aragón, hay que empezar a trabajar ya en Zaragoza-Pirineos 2022, e invertir dinero en el proyecto, en tiempos de vacas flacas y con muchos otros problemas.
Mi malicia también me hace que una leve sonrisa se dibuje en mi cara, al pensar que si conseguimos esos Juegos Olímpicos, ganando a Barcelona y antes de que se la concedan a Madrid, sería una gozada.


