Foto FEMOES con teléfono móvil 

El concierto de Madonna fue un espectáculo en letras mayúsculas. Soberbia e infatigable la reina del pop, nos sedujo desde comienzo hasta el fin de su actuación. Magníficas coreografías, acompañada de un espectáculo visual en las pantallas situadas en el fondo del escenario de un gran nivel y calidad.

Comenzó con 10 minutos de retraso, sentada en un trono. Donde las reinas miran a un pueblo que se entregó a la cantante. Un magnífico sonido en el que sobre todo se podía escuchar a la cantante, su voz, y no esos conciertos ensordecedores a los que últimamente nos regalan los artistas en los que la música premia sobre la voz.  Un espectáculo en mayúsculas.

Pero ¡ay mi Zaragoza!. Qué lejos estuvimos del nivel de este tipo de eventos. En el secarral insufrible de la Feria de Muestras sobre un suelo de asfalto abrasador, en un lugar impropio de este tipo de eventos, la volvimos a liar. Si la imagen de caos y filas y mas filas que dimos hace un año en la Expo, se une la que ayer dimos a miles de visitantes que vinieron de fuera para presenciar el concierto, seguramente poca de esta gente querrá volver a venir.

A las 9 y media llegaba a la Feria, más tarde me enteré que incluso fui un privilegiado, algunos a las 10 y media aún estaban saliendo de la torre del agua en autobús. Mientras hacía fila entre el polvo y las piedras de los tercermundistas parkings exteriores de la feria, una fila que te hacía estar parado en algunos momentos y casi correr en otro, con una falta de información impropia, mientras la gente nos preguntaba que si esa fila era para sacar entradas o para que era y yo le decía que no tenía ni idea, que yo como cordero en rebaño seguía a las masas, los nervios empezaron a aparecer. Los diferentes acentos nos mezclábamos en uno solo de indignación y rabia, sobre todo al ir acercándonos al concierto, al ir apareciendo ante nuestros ojos una explanada, propia de feria de pueblo, entre basuras y envases de plástico, botellas abandonadas y envoltorios de bocadillo.

Buscamos la entrada y accedimos al interior del concierto, por decir algo, ya que el concierto puede verse sin problemas sin pagar, de echo un hombre con una silla de su casa y una cámara de video, contempló gratis todo el concierto y más cómodo que muchos de nosotros.

Yo lo tengo claro otro día me pongo junto a él y no pago.

Y a la salida entre la oscuridad de la noche el caos se apoderó de todo. Intentar sacar a 30.000 personas por el mismo camino a la vez es imposible. Vergüenza y desesperación me acompañaron a mi cama en una noche que tenía que haber sido de ensueño.

Gracias a mi ayuntamiento de Zaragoza por esta velada. Pero aquí como siempre no pasará nada, nadie será despedido ni nadie dimitirá, total los de las entradas vips no tuvieron esos problemas.