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Corona Aragonum et Catalonie. Con este nombre que aparece una única vez en el Privilegio de Anexión de Mallorca a la Corona del 16 de Septiembre de 1286, algunos se escudan en rebautizar una Corona Catalano-Aragonesa que nunca existió, y si se me permite esa denominación podría llegar a traducirse por la Corona de Aragón y Cataluña pero nunca como CatalanoAragonesa.

Pedro III de Aragón como figura en cualquier referencia histórica a su memoria nació en 1240 en Valencia y murió en 1285 en Villafranca del Penedés. Pedro III sucedió a su padre en 1276 con los títulos de Rey de Aragón, rey de Valencia y Conde de Barcelona, siendo coronado en Zaragoza. Por eso me resulta por lo menos curioso que el señor Joan Manel Treserras, consejero de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat catalana, habló en una rueda de prensa durante esta semana de los restos del monarca aragonés, encontrados recientemente, al cual denominó como Pere III (en alguna ocasión se confundió y le llamaba Pere II) como rey de la corona catalanoaragonesa.

Sobre el nombre de Pere no hay nada que decir, yo la abogo a una simple traducción del nombre al igual que hacemos con otros como Enrique VIII en vez de Henry. Pero la apropiación una vez de un nombre que nunca existió no sienta en estas tierras demasiado bien. Todos sabemos que cuando esta corona se anexionó el condado de Barcelona, como se hacía en aquellos tiempos por un matrimonio, dos cortes legislaban en ellas, incluso para que una ley tuviera su validez en todo el territorio debía ser aprobado por las cortes de ambas partes, es decir que el peso era importante en la nueva corona, pero nunca como para cambiar su nombre a la que en todas partes se referenciada como Corona de Aragón.

Parece desde aquí una ofensa, que en la magnífica historia que ha tenido y tiene Cataluña, se intenta maquillar una parte de ella, cambiando un nombre para dar una mayor trascendencia histórica a una tierra que no la necesita y de esa manera menospreciar a otra a la que es difícil hacerse oír, y que se siente orgullosa de su momento histórico más importante. Mala publicidad una vez más para una tierra que se mira con lupa cada movimiento que realiza, para saltarle a la yugular, pero es que a veces lo ponen en bandeja.