El pasado 2 de Enero de 2010 uno de vuestros yayos nos dejó. Y dejó un gran vacío en todos nosotros. Cuando murió, tu el mayor eras demasiado pequeño y la crueldad del destino hará que no lo recuerdes. Tú el pequeño, no lo habrás conocido porque ahora estas dentro de mamá, y tu yayo nos dejó antes de que nacieras. Pero que sepas que él ya te quería aún sin verte, y se emocionaba cada vez que te enseñábamos en las eco grafías.
A ti el mayor, te quiso muchísimo, te habías convertido desde tu nacimiento en su nuevo amigo. Se pasaba todos los días paseándote bien orgulloso por las calles. Cuando el yayo estaba, nadie podíamos coger el carrito, eras solo para él. El yayo vivió los trece meses que convivió contigo con una intensidad que no vivió con ninguno de sus otros nietos, no porque no los quisiera tanto como a ti, porque también los quería mucho, sino porque yo creo que en el fondo de él, algo le decía que tenía que intentar darte en este poco tiempo todo el cariño que había dado a los otros.
El te enseñó tantas cosas, que ahora el día a día contigo es un homenaje hacia él. No haces más que recordárnoslo. El se paraba en cada estación de bici para hacer sonar sus timbres para ti. El te enseñó a decir "brum brum" cada vez que veías una moto. El se armó de paciencia hasta que consiguió enseñarte a levantar el dedo cada vez que alguien te preguntaba cuando añitos ibas a cumplir.
A ti el pequeño no te pudo enseñar todo esto, pero seguro que no habría escatimado tiempo en enseñarte las mismas cosas, y otras nuevas que le surgirían de esa mente inquieta que no paraba de trabajar.
El yayo ya había luchado muchas veces con la muerte y siempre había ganado, por eso quizás que esta vez no pudiera con ella nos sorprendió mucho más. Casi estuvo a punto de dejarnos el mismo día que vuestra bisabuela Ramona nos dejó, pero volvió a plantarle cara una vez más y la volvió a vencer, pero debió dejarle muy cansado ya que dos días después falleció. Os menciono ha vuestra bisabuela porque estos días ha vuelto a mi mente ya que es el único vínculo que en mi vida logro recordar del cariño de una abuelo hacia sus nietos y en este caso sobre mí.
Ahora nos esta siendo muy duro a todos seguir la vida sin él, pero no quiero que le olvidéis y por eso os he querido escribir esta carta para que cuando seáis mas mayores podáis releerla y no os haga olvidar a vuestro yayo. No dudéis en preguntarnos sobre él, nosotros no cejaremos en hablaros de él y no dejaremos que allí donde está ahora, que es dentro de nuestros pensamientos, su recuerdo siempre permanezca fresco para poderlo compartir con vosotros.
Era fácil ir a visitar a los abuelos a casa y encontrarnos al abuelo en su cuarto, con su tele puesta o escuchando al último de la fila o a Manolo García que tanto le gustaba, mientras hacía cruzadas, su gran pasatiempo. Aquí os dejo una de las canciones que escuchaba.
Te queremos yayo.


:(
Lo siento muchísimo!!! No te puedes imaginar cómo me he emocionado leyendo tu post.
Muchos besos. Miriam